La playa, la piscina, las excursiones o simplemente una comida en una terraza hacen que la exposición al sol aumente casi sin darnos cuenta. La piel empieza a perder su capacidad para protegerse, debilitando la barrera cutánea. Por ello, se debe optar por protegerla cuanto antes para evitar el riesgo de manchas y de envejecimiento prematuro.
No solo son las quemaduras
¿Piensas que si no hay quemadura la piel no ha sufrido daños? Esta creencia está muy extendida, pero la evidencia científica no opina lo mismo. Los efectos de la radiación ultravioleta tardan tiempo en percibirse porque se trata de un proceso acumulativo.
La exposición solar favorece el llamado estrés oxidativo. Este proceso se basa en el deterioro de las fibras de colágeno y elastina. La barrera cutánea se ve alterada por el cloro, la sal y las altas temperaturas, por lo que se produce también una pérdida de agua. Tras varios días se comienza a notar la piel más seca, menos elástica y con un aspecto apagado. La deshidratación de la piel provoca que se vea más expuesta a las agresiones externas y que tarde más tiempo en recuperarse.
¿Cómo hidratar la piel?
La sustitución del aftersun por la crema corporal que utilizamos durante todo el año es muy habitual. Las personas piensan que cumplen la misma función y acuden a la farmacia con esta misma duda todos los veranos.
Evidentemente las dos cremas aportan hidratación, pero no tienen la misma finalidad. La crema hidratante busca mantener el equilibrio diario de la piel, mientras que el aftersun está diseñado para actuar justo después de la exposición solar. Cuentan con fórmulas que integran ingredientes calmantes y reparadores como aloe vera o pantenol, gracias a los que se alivia la sensación de calor y recupera la barrera cutánea.
Se puede seguir hidratando con ambas en verano, pero siempre sabiendo que no son excluyentes. Mientras el aftersun se fija concretamente en el cuidado postsolar, la hidratante sigue siendo el cuidado diario de todo el año.
La aparición de manchas
Esta aparición suele ser habitual cuando ya se ha acabado el verano. Se suele pensar que se debe al exceso de sol, ya que cuando comenzaron las vacaciones no habían aparecido. Sin embargo, la deshidratación, la inflamación y la falta de rutina reparadora también alteran la pigmentación.
Por ello, durante el verano se debe proteger la piel para cada exposición, tanto en el momento previo a salir de casa con el fotoprotector como después con el aftersun. La hidratación y los cuidados post ayudan a la recuperación de su equilibrio.
Disfruta de tu verano con una piel sana
La incorporación de un buen aftersun después de tus jornadas de playa o piscina es imprescindible. Los sérums hidratantes y los antioxidantes también ayudan a recuperar la piel y reducir el impacto del daño solar acumulado.
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